lunes, 4 de junio de 2012


HUMANAMENTE

Un trastorno que afecta la vida de quien lo sufre y de su entorno cercano.


La personalidad borderline o limítrofe

Según los criterios de la clasificación de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-IV), el llamado Trastorno Límite de la Personalidad, también llamado Personalidad Borderline (Personalidad Limítrofe o Fronteriza) está caracterizado por: síntomas afectivos: inestabilidad emocional con episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez días; ira inapropiada e intensa o dificultad para controlarla (muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes), y sentimientos crónicos de vacío o inutilidad. También síntomas impulsivos como intentos o amenazas suicidas recurrentes o comportamiento de automutilación. Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por extremos de idealización y devaluación e impulsividad en al menos dos áreas que es potencialmente dañina para sí mismo (ejemplo: gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). También hay alteración en las relaciones interpersonales como esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado, alteración de la identidad con autoimagen o sentido de sí mismo persistentemente inestable y alteraciones del pensamiento como ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés.

Es un trastorno que afecta la vida de quien lo sufre y de su entorno cercano porque es muy perturbador de las relaciones interpersonales, pues su impulsividad lo lleva a conductas extremas a veces de autoagresión o agresión contra otros, y porque el paciente es muy inestable (un sube y baja emocional). Es un problema de difícil manejo clínico. Son hipersensibles emocionales, con percepciones cambiantes de los demás (oscilan del amor al odio con facilidad), pobre control de los impulsos (reaccionan con explosividad), y problemas de identidad (no tienen un sentido claro de cómo son).

A pesar de que hay la creencia de que este cuadro no cambia con el tiempo, la realidad es que estudios de seguimiento reciente muestran que tiende a mejorar, más aún si reciben tratamiento. Estos pacientes responden bien a la psicoterapia bien llevada y hay una estrategia psicoterapéutica denominada Terapia Dialéctica de la Conducta (Dialectical Behavior Therapy) que ha mostrado resultados prometedores. La terapia enseña a los pacientes técnicas de adaptación y de manejo emocional, y de autoconciencia que ayudan al paciente a manejar sus emociones y su relación con otros.

Medicaciones llamadas estabilizadores del humor como el Ácido Valproico han mostrado efectos positivos en estos pacientes, pues los ayuda a aliviar su volatilidad emocional.

A pesar de que se trata de una condición clínica de difícil manejo, hoy en día se está investigando mucho en opciones terapéuticas que puedan ayudar a estos pacientes y a su familia, y los frutos de esos trabajos los veremos pronto seguramente plasmados en métodos terapéuticos todavía más eficaces.

DR. PEDRO DELGADO |  EL UNIVERSAL

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