lunes, 4 de junio de 2012




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"La disciplina es muy importante en la hiperactividad"


 ENTREVISTA A : Katya Rubia, del Instituto de Psiquiatría Maudsley del King’s College de Londres
MADRID.- Cuando se conoce parte de los orígenes de Katya Rubia, del Instituto de Psiquiatría Maudsley del King’s College de Londres y gurú del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), se comprende aun más su mentalidad tan abierta. "Estoy segura de que llegará el día en que los pacientes hiperactivos podrán ayudarse a sí mismos controlando su propia falta de atención", afirma. España es uno de los países que más está investigando esta posibilidad mediante el uso de bio-feedback [enseñar del cuerpo a controlar respuestas involuntarias] por medio de la electroencefalografía [registro de la actividad bioeléctrica cerebral].
Hija de padre alemán y madre española, estudió Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, aunque finalmente se instaló en Londres para poder dedicarse en cuerpo y alma a lo que más le fascina: descubrir las causas biológicas de las enfermedades mentales. Recientemente, y con motivo de su participación en la IV Jornada Científica de la Fundación Alicia Koplowitz, ha estado en Madrid.
Pregunta.- Todavía hoy hay médicos que se resisten a creer en la existencia del TDAH.
Respuesta.- En Internet me encuentro a menudo con información, sobre todo procedente de EEUU, que niega el trastorno y acusa a los psiquiatras infantiles de estar sobremedicando a la población infantil. Defienden que lo que la Medicina tilda como niño hiperactivo, en realidad es un menor con problemas de comportamiento o excesivamente inquieto, de los que han existido siempre. El TDAH es un trastorno muy grave que, cuando no se trata, afecta a todas las esferas de la vida... relaciones sociales y familiares, además de conducir al fracaso escolar.
P.- Y el niño hiperactivo, ¿cómo es de mayor?
R.- El 50% de los niños, afortunadamente, se cura, pero el resto termina arrastrando los problemas de falta de atención e impulsividad. Son personas que no suelen permanecer en un trabajo por mucho tiempo, cambian a menudo de pareja, no terminan un libro y tienen más accidentes de tráfico. Su impulsividad se suma a la búsqueda incansable de sensaciones fuertes, de ahí que sean personas que suelen practicar deportes de riesgo o que consumen drogas.
P.- Ha publicado cientos de trabajos y lleva años investigando el trastorno apoyada en técnicas de imagen... ¿Qué sucede en el cerebro de un niño hiperactivo?
R.- Los estudios destacan que una de las zonas más involucradas son los lóbulos parietal y temporal. Áreas que están infradesarrolladas y que además tienen anomalías tanto estructurales como funcionales. Además, se ha demostrado que este trastorno está acompañado de un retraso de maduración cerebral, concretamente en el grosor cortical. En las personas sanas, a los siete años, esta región alcanza su tope de grosor, y a partir de entonces éste se reduce. En los niños hiperactivos, en cambio, este momento se retrasahasta los 10 ó más años.

P.- La eficacia de los psicoestimulantes en la terapia del TDAH se ha demostrado, pero los padres siguen preocupados por sus efectos secundarios.
R.- Es cierto. Nosotros también. Creo que se deberían llevar a cabo investigaciones sobre las consecuencias de su uso a largo plazo pero, también, es cierto que se ha verificado que los niños que reciben esta medicación mejoran su desarrollo cerebral en comparación con los que no la toman.
P.- ¿Se necesita algo más para tratar a estos menores?
R.- Por supuesto. La literatura científica ha constatado que los afectados que además reciben terapias que modulan el comportamiento evolucionan mejor que los que sólo se medican. La disciplina, por ejemplo, juega un papel prioritario a la hora de enseñar el autocontrol, pero en las sociedades modernas actuales hay menos disciplina. No estoy diciendo que sea la causa de la hiperactividad, pero si no se adoctrina a un niño en el esfuerzo, en saber esperar y en el control de los impulsos, los síntomas se agravan y surgen los problemas de conducta tan ligados al trastorno de hiperactividad. Los padres también tienen que aprender a saber cómo tratar a estos niños. En nuestro Instituto hemos empezado a enseñarles cómo hacerlo.

PATRICIA MATEY

HUMANAMENTE

Un trastorno que afecta la vida de quien lo sufre y de su entorno cercano.


La personalidad borderline o limítrofe

Según los criterios de la clasificación de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-IV), el llamado Trastorno Límite de la Personalidad, también llamado Personalidad Borderline (Personalidad Limítrofe o Fronteriza) está caracterizado por: síntomas afectivos: inestabilidad emocional con episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez días; ira inapropiada e intensa o dificultad para controlarla (muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes), y sentimientos crónicos de vacío o inutilidad. También síntomas impulsivos como intentos o amenazas suicidas recurrentes o comportamiento de automutilación. Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por extremos de idealización y devaluación e impulsividad en al menos dos áreas que es potencialmente dañina para sí mismo (ejemplo: gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). También hay alteración en las relaciones interpersonales como esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado, alteración de la identidad con autoimagen o sentido de sí mismo persistentemente inestable y alteraciones del pensamiento como ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés.

Es un trastorno que afecta la vida de quien lo sufre y de su entorno cercano porque es muy perturbador de las relaciones interpersonales, pues su impulsividad lo lleva a conductas extremas a veces de autoagresión o agresión contra otros, y porque el paciente es muy inestable (un sube y baja emocional). Es un problema de difícil manejo clínico. Son hipersensibles emocionales, con percepciones cambiantes de los demás (oscilan del amor al odio con facilidad), pobre control de los impulsos (reaccionan con explosividad), y problemas de identidad (no tienen un sentido claro de cómo son).

A pesar de que hay la creencia de que este cuadro no cambia con el tiempo, la realidad es que estudios de seguimiento reciente muestran que tiende a mejorar, más aún si reciben tratamiento. Estos pacientes responden bien a la psicoterapia bien llevada y hay una estrategia psicoterapéutica denominada Terapia Dialéctica de la Conducta (Dialectical Behavior Therapy) que ha mostrado resultados prometedores. La terapia enseña a los pacientes técnicas de adaptación y de manejo emocional, y de autoconciencia que ayudan al paciente a manejar sus emociones y su relación con otros.

Medicaciones llamadas estabilizadores del humor como el Ácido Valproico han mostrado efectos positivos en estos pacientes, pues los ayuda a aliviar su volatilidad emocional.

A pesar de que se trata de una condición clínica de difícil manejo, hoy en día se está investigando mucho en opciones terapéuticas que puedan ayudar a estos pacientes y a su familia, y los frutos de esos trabajos los veremos pronto seguramente plasmados en métodos terapéuticos todavía más eficaces.

DR. PEDRO DELGADO |  EL UNIVERSAL